¿Es muy tarde para aprender a tocar un instrumento? - Arte y Armonía escuela de música

Hay actividades que, definitivamente, si no se empiezan desde pequeños, no se obtiene el máximo provecho, que si se iniciaran a temprana edad.

​Una gimnasta que empieza a aprender esta disciplina a los 14 años, por ejemplo, no tendría la misma agilidad, ni flexibilidad que una que comienza a los 5.

​O en otro caso, una persona que quiera iniciarse en el mundo del ballet a los 40 años no estaría al mismo nivel que alguien que lo estudió desde los 3. De que se obtienen los beneficios, se obtienen, pero siendo francos, no en la misma medida.

​La vida ocupada, el trabajo y las demás responsabilidades muchas veces nos ponen pequeñas “trampas”, que nos hacen pensar “¡Ya estoy muy viejo para aprender!”, “¡Eso es solo para jovencitos”!, o “¡Qué vergüenza compartir el salón con un montón de chiquillos, sería como el abuelito de la clase!”.

​Sin embargo, no hay que dejarse llevar por este tipo de mentalidad negativa, cuando los beneficios que podríamos obtener por atrevernos a hacer eso que siempre nos llamó la atención, pero no tuvimos la oportunidad, son muchos y nos servirían para toda la vida.

​Normalmente las actividades para las que tenemos limitaciones cuando ya somos adultos son las que demandan esfuerzo, o destreza físicos. Por eso es necesario diferenciarlas de las prácticas en las que sobre todas las cosas, utilizamos nuestro cerebro.

Para estas últimas no hay mayores limitaciones para iniciar y empezar a beneficiarse con su aprendizaje. Una de ellas es la música.

​El cerebro se activa con música

​Cuando escuchamos música se produce una serie de conexiones entre las neuronas. 

Además de estas, muchas otras partes del cerebro generan una respuesta en cadena: específicamente, las zonas que corresponden a los sentidos, las emociones y la ejecución del movimiento.

​A todo esto, se le suma la producción de una sustancia llamada dopamina, que es conocida también como la “hormona de la felicidad”, que es la causante de la sensación de bienestar.

​Esto sucede solo cuando escuchamos música. Pero resulta que al ejecutar música el cerebro se ejercita por completo, debido a la complejidad de conexiones que realiza, simultáneamente y a alta velocidad y en las que se interrelacionan las cortezas visual, auditiva y motora.

​Aquí es cuando también se produce la neurogénesis, que es el proceso mediante el cual se generan nuevas neuronas.

​En resumen, tengas la edad que tengas, la práctica frecuente de un instrumento musical fortalecerá todas tus funciones cerebrales.

​¿Aún crees que no deberías gozar de estos beneficios, solo porque ya eres adulto?

​Estudiar música, una inversión para el futuro

​Al ejecutar música se activa el cerebro y se fortalece. ¿De qué manera?

  • Hay constante renovación celular.
  • La actividad cerebral favorece la creatividad.
  • La agilidad mental ayuda a resolver los problemas más rápidamente.
  • La conexión cerebro-ojo-mano mantiene en óptimas condiciones la motricidad.
  • La constante recordación de melodías, letras, etc, ejercita la memoria, lo que previene en gran manera la aparición de enfermedades como el Alzheimer.
  • La producción de música fomenta un estado relajado y feliz.

Y a todo esto súmale el disfrute y la diversión de producir música hermosa. Y el deleite de aprender un bello arte que, al mismo tiempo, es bálsamo para el estrés del día a día.

Claro que dependerá mucho del tiempo del que dispongamos, pero que eso no se convierta en la excusa para no aprender.

¿Alguna ventaja en aprender ahora que ya eres adulto? Tu motivación. Puede que a algunos  niños los inscriban en clases de música “porque era el sueño de su mamá”; o “porque está de moda”, etc. 

Si sucede de esta manera, puede ser posible que luego de un tiempo se abandone la actividad.

Pero si ahora que eres adulto te decides a hacerlo, es porque en realidad tienes ese deseo ferviente de aprender y difícilmente lo dejarás de lado.

A lo mejor hasta se te hace más fácil concocer conceptos teóricos que quizá te hubieran resultado más difíciles siendo niño…Si comienzas ahora, podrías interpretar todas esas canciones que te gustan… Y tocar con amigos, ¿por qué no?

Entonces, ¿te decidiste a fortalecer tu cerebro, mejorar tu memoria y deleitarte aprendiendo ese instrumento que siempre quisiste tocar?

Solo llámanos y pide una Prueba de Talento. Es GRATIS y no necesitas tener bases musicales. Te ayudaremos de inmediato a incursionar en este bello arte.

¿Te gusta lo que leíste? Compártelo con amigos
María Fernanda de Farfán

Ma. Fernanda es Relacionista Pública de Arte & Armonía, Escuela de Música. Es la encargada de producir contenidos comunicacionales internos y externos para la escuela y gestionar alianzas publicitarias para eventos.

Click Here to Leave a Comment Below