La música y su efecto en niños inquietos. 
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Quizá te preguntes, ¿por qué mi hijo es tan inquieto?

​La inquietud es propia de la niñez, y es totalmente normal entre los 3 y los 9 años de edad. Así que, un niño inquieto es sinónimo de un niño saludable, sociable y sobre todo muy inteligente. 

No hay que tenerle miedo a los niños inquietos, tampoco hay que confundir inquietud con mal comportamiento. ​

Es bueno entender que no es su culpa ser inquietos, ellos tienen mucha energía y sacan toda esa energía en forma de acciones, ya sea que se estén moviendo de un lado a otro, jugando, o rompiendo cosas (por accidente, claro está) y nos pongan los pelos de punta a veces.

Un niño inquieto puede poner a prueba la paciencia de todo papá. Y esto hace que se generen situaciones de conflicto. Como primer consejo, recuerda mantener la calma y toma en cuenta que:

Toda esa inquietud es su manera de descargar su tensión, toda esta vitalidad puede ser buena y provechosa para ellos, si está bien canalizada.

Es importante que aprendan a canalizar esa tensión y sacarla con otras manifestaciones de conducta más adecuadas y productivas.

Y por otro lado, aprender a distinguir cuando la inquietud se convierte en desobediencia. Si tu hijo no obedece o te ignora totalmente, tenemos un problema.

En estos casos debes recordar que la autoridad la tienes tú y que debes de tener un sistema para que tus hijos se sientan motivados a obedecer. (​En el próximo blog hablaremos de este sistema con más detenimiento).

En todo caso, si la energía se canaliza de manera correcta, la inquietud incluso podría ser una ventaja. ​

La música es una herramienta muy buena a la hora de enfocar esa energía y convertirla en ritmos, melodías y canciones.

¿Cómo ayuda la música a canalizar las energías?

Los niños son receptores de toda clase de estímulo, y absorben todo lo que se encuentra en su entorno. Un entorno lleno de estímulo musical, ayudará a relajar y desarrollar el oído musical.

La música clásica es la más adecuada y la que más aplicaciones tiene. ​Compositores como Mozart, Beethoven, Chopin son los más recomendados para hacer que tu hijo/a escuche. Y tienen muy buen efecto sobre la conducta, cuando se escucha por períodos prolongados.

Escuchar música es una cosa...​ ​y aprender a tocarla o cantarla es otra

Los beneficios de la música se multiplican por 10 cuando se pasa de un estado pasivo (escuchar), a uno activo (tocar).

¿Por qué?

Porque la música tiene ritmos fijos y constantes. Tocar un instrumento obliga, al que toca, a seguir ese orden y no perder su ritmo. Esta es una tarea colosal para un niño y lo va a obligar a concentrarse.

Por otra lado la música es movimiento, así que tratamos de implementar ​actividades de movimiento en clases, generalmente usamos ejercicios de teoría musical a manera de juego, adicionalmente a sus clases de instrumentación.

Estos juegos motivan, fomentan la unidad, el trabajo en equipo, la sana competencia y  sobre todo canaliza la energía. 

​Si quieres que tu hijo comience a obtener los beneficios completos de la música, toma nuestra Prueba de Talento y descubre las habilidades escondidas de tu hijo. 

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Espero que puedas aplicar esto de inmediato. Solo escuchar música va a hacer que tu hijo sea calmado, sociable y disciplinado.

¡Ahora imagínate lo que sería tocarla!

Si te gustó este artículo, no dudes en comentar en este blog y con mucho gusto responderemos a tus comentarios o dudas.​

 

 

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Miguel Jara

Miguel es el co-fundador de Arte & Armonía escuela de música. Durante los últimos 7 años a sido responsable de la comunicación, marketing y promociones de la escuela. Además del entrenamiento y capacitación de nuestro personal de atención al cliente.

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