Nuestra vida y nuestro entorno, en constante cambio, nos exigen continuas adaptaciones a diferentes situaciones que podrían resultar amenazadoras, o desafiantes.

El estrés es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante estas circunstancias; por lo tanto, cierta cantidad de estrés es necesaria. 

Pero cuando la respuesta de estrés se prolonga, o intensifica, nuestra salud, desempeño académico o profesional e incluso nuestras relaciones personales, o de pareja se pueden ver afectadas.

Generalmente pensamos que el estrés es consecuencia de situaciones externas a nosotros, cuando en realidad es una interacción entre los eventos del entorno y nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas. 

Veamos un poco más... 

¿Cómo se produce el estrés?

Los eventos externos productores de estrés no necesitan ser muy notorios, o intensos, sino que pueden “acumularse” en sus efectos, hasta que llegamos al límite. 

La forma en que pensamos e interpretamos lo que nos ocurre afecta a nuestra perspectiva y experiencia de estrés. 

De manera que, con frecuencia, es nuestra apreciación lo que genera una reacción negativa de estrés, más que la situación a la que nos enfrentamos.

La respuesta al estrés por parte de nuestro organismo para tratar de mantener el equilibrio es la liberación de hormonas.

Estas hormonas provocarán diferentes reacciones, para que el nivel de energía sea el necesario, entre ellas:

  • Aumento   exagerado   del   nivel   de   glucosa (azúcar)   en  la  sangre y  si  es necesario, su   formación   a   partir   de   las   células   grasas   degradándolas, potenciando altos niveles de LDL o “colesterol malo” en el torrente sanguíneo.
  • Durante el “momento de estrés” disminuye el apetito, o necesidad de comer alimentos dulces, como golosinas y pasteles.  Pasada  la  situación,  vuelven las ganas de comer, pero de forma desmedida.
  • Incremento de la frecuencia cardíaca, la fuerza de la contracción muscular y la respiración,  lo que demanda un mayor suministro de oxígeno y de nutrientes de los músculos utilizados.

¿Cómo influye mi alimentación en la regulación del estrés?

Para que nuestro cuerpo esté preparado para la diferentes situaciones a las que nos enfrentamos a diario, nuestra alimentación debe ser:

  • Completa: todos los nutrientes que se requieren.
  • Variada: todos los grupos de alimentos en cada tiempo de comida. 
  • Suficiente,  para cubrir las necesidades energéticas del organismo. 
  • Equilibrada: proporción recomendada de alimentos.
  • Adecuada:  debe  estar  de  acuerdo  con la edad, actividad física, costumbres, etc. 
  • Inocua: sin implicar riesgos para la salud, bien lavados y cocidos. 

La alimentación juega un papel importante, por lo que te animo a seguir estas recomendaciones:

  • Tener  horarios  de  comida  establecidos,  para   que   no  experimentes  picos  de ansiedad durante el “momento de estrés”.
  • Siempre ten  a  mano una  porción  de  fruta (manzana,  banano,  frutilla)  o  un puñado de frutos secos (nueces, almendras, pasas, ajonjolí, maní) para que los consumas en el “momento de estrés”.
  • Evita  totalmente  las  comidas rápidas o dulces durante este momento, o peor aún, saltar las comidas.
  • Si  el  momento  de  estrés  se  prolonga por varias horas o días, consume una porción (un cuadradito) de chocolate amargo, para que te ayude a disminuir la frecuencia cardíaca y así oxigenes tu cerebro.
  • Date  un  minuto  para  aclarar  tu  mente  y  respira lentamente con los ojos cerrados para estabilizar tu frecuencia cardíaca, relajar los músculos y llevar suficiente oxígeno a tu cuerpo.

¿Qué debo comer?

Presta atención a las siguientes recomendaciones que  quiero compartir contigo, para lograr una buena alimentación que te ayude a contrarrestar el momento de  estrés:

  • Los alimentos verdes y amarillos ricos en vitaminas A y C son indispensables en la dieta,  como un vaso de jugo de naranja, o una porción de ensalada con espinaca.
  • El pollo y el pescado no deben faltar en nuestras comidas.
  • Siempre consumir clara de huevo, porque posee un alto valor biológico.
  • Los alimentos rojos protegerán tu corazón en el “momento del estrés”.
  • Siempre  consumir  una  taza  de  agua  cada  hora. No  solo  te  ayudará  a mantenerte hidratado, sino a que todos los nutrientes sean absorbidos de manera adecuada.
  • El aguacate es un rico alimento que podrías acompañar con tus preparaciones y  que  aportará  la  grasa  necesaria  para  que  todos  los  nutrientes  sean completamente asimilados por nuestro organismo
  • El  germen  de  trigo  no  solo  es  alto  en  fibra,  sino  que contiene vitaminas y minerales que, al ser ingeridos, ayudarán al mejor aprovechamiento de los alimentos.

Si deseas manejar el estrés es necesario que tu cuerpo esté listo, por lo que tu alimentación es indispensable. 

Y por supuesto, siempre ten en cuenta que comer rico y sano no es sinónimo de simple, o desagradable, sino que con creatividad podrás preparar la comida que sea gustosa a tu paladar y sin descuidar tus actividades diarias. 

En Arte & Armonía siempre compartimos información de interés familiar con todos nuestros estudiantes y sus papis.

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Adriana Erazo

Adriana es maestra de Violín y Piano infantil de Arte & Armonía, Escuela de Música. Además es Licenciada en Nutrición e impulsa el cuidado de la salud familiar, a través de la prevención y tratamiento de enfermedades, mediante la dieta y la alimentación.

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